¿Qué sucede cuando su cuerpo tiene pocos electrolitos?
Conclusiones clave
- Los electrolitos son minerales que ayudan a regular el equilibrio de líquidos y la función muscular y nerviosa. Los electrolitos comunes incluyen sodio, potasio, magnesio y calcio.
- Los niveles bajos de electrolitos pueden afectar la forma en que el cuerpo se siente y funciona: los síntomas pueden incluir fatiga, calambres musculares, dolores de cabeza o mareos.
- La sudoración, las enfermedades y la deshidratación pueden contribuir a la pérdida de electrolitos: el calor, el ejercicio y el desequilibrio de líquidos son factores comunes.
- Es posible que la hidratación por sí sola no siempre sea suficiente: en algunas situaciones, puede ser importante reponer los electrolitos junto con los líquidos.
- Las necesidades de electrolitos pueden variar según la persona: el nivel de actividad, el clima, la dieta y el estado de salud pueden influir en el equilibrio y la ingesta.
Si alguna vez te has sentido mal después de un entrenamiento sudoroso, un problema estomacal o incluso un día largo y caluroso, es posible que hayas estado experimentando un desequilibrio electrolítico.
Los electrolitos son minerales, como el sodio, el potasio y el magnesio, que ayudan al cuerpo a realizar funciones esenciales, como mantenerse hidratado, contraer los músculos y enviar señales a través de los nervios. Usted pierde electrolitos de forma natural a través del sudor, la orina y las enfermedades, y si no ingiere una cantidad suficiente a través de los alimentos o las bebidas, puede afectar su sistema.
Es posible que al principio apenas notes los signos de un nivel bajo de electrolitos, pero si no los repones, los efectos pueden ser graves e incluso peligrosos. Es fácil pasar por alto los síntomas leves, como la fatiga o las contracciones musculares, pero los desequilibrios más graves pueden provocar confusión, problemas del ritmo cardíaco y convulsiones. Entender a qué debe prestar atención y qué hacer al respecto puede ayudarlo a anticiparse a los riesgos.
Cómo funcionan los electrolitos en tu cuerpo
Los electrolitos no son solo una palabra de moda en las etiquetas de las bebidas deportivas. Desempeñan un papel real y fundamental en el funcionamiento del cuerpo. El sodio, el potasio, el magnesio y el calcio son minerales que transportan una carga eléctrica que ayuda a la comunicación celular y al movimiento muscular.
El sodio es crucial para el equilibrio de los líquidos, ya que regula la cantidad de agua que hay dentro y fuera de las células y también facilita la actividad nerviosa y muscular. El potasio también favorece la función nerviosa, pero es especialmente importante para mantener las contracciones musculares constantes y mantener un ritmo cardíaco regular. El magnesio participa en más de 300 reacciones enzimáticas en el cuerpo, incluidas las relacionadas con la relajación muscular y la señalización nerviosa. El calcio ayuda a que los músculos se contraigan, los nervios se activen y la sangre se coagule adecuadamente.
Cuando alguno de estos minerales baje demasiado, pronto experimentarás síntomas que empeorarán cuanto más tiempo pases sin reponerlos.
Qué sucede cuando tu cuerpo tiene pocos electrolitos
Tu cuerpo es bastante bueno para mantener el equilibrio de los electrolitos, pero no es infalible. La pérdida excesiva de estos minerales a través del sudor, las enfermedades o una dieta restrictiva puede provocar una variedad de síntomas, algunos de los cuales se pasan por alto fácilmente al principio.
Síntomas leves
Los primeros signos pueden ser sutiles. Esté atento a:
- Dolor de cabeza leve
- Espasmos musculares
- Mareos leves al estar de pie
- Sequedad en los labios y la boca
- Deseo de comer algo salado (especialmente después de sudar)
Síntomas moderados
A medida que los niveles disminuyen, los síntomas se hacen más evidentes e incluyen:
- Calambres o espasmos musculares que no desaparecen
- Palpitaciones del corazón
- Fatiga o debilidad continuas
- Mareo al estar de pie
- Hormigueo en manos y pies
- Cambios de humor (irritabilidad, inquietud)
- Chocar contra una pared durante la actividad
- Dificultad para recuperarse durante la actividad
Síntomas graves
Cuando los niveles bajan peligrosamente, se trata de una emergencia médica. Busca atención inmediata si tú o alguien más experimenta:
- Confusión
- Desmayo
- Dolor torácico
- Incautaciones
- Parálisis
- Diarrea o vómitos intensos
Por qué bajan los niveles de electrolitos
Las deficiencias electrolíticas pueden ocurrir por muchas razones, incluidas las obvias, como después de una maratón o una intoxicación alimentaria. Los niveles bajos son más comunes de lo que piensas, especialmente si tu dieta o estilo de vida incluyen algún factor de riesgo.
No comer suficientes alimentos ricos en minerales es una de las principales causas de los niveles bajos de electrolitos. Las dietas con bajo contenido de frutas, verduras, frutos secos, semillas y productos lácteos (o alternativas a los productos lácteos fortificados) a menudo no dan en el blanco en cuanto al magnesio, el potasio y el calcio. Las dietas altamente procesadas o muy bajas en calorías, bajas en carbohidratos y cetogénicas también pueden carecer de variedad, lo que hace que te quedes corto de electrolitos importantes con el tiempo.
Las pérdidas causadas por el sudor, los vómitos o la diarrea pueden agotar rápidamente el suministro del cuerpo, especialmente cuando se trata de sodio y potasio. Un virus estomacal o un día largo y caluroso al aire libre pueden provocar deshidratación fácilmente si no tienes cuidado. Ciertos medicamentos, como los diuréticos o los inhibidores de la bomba de protones (IBP), también pueden aumentar las pérdidas urinarias de magnesio, potasio y sodio.
Cómo mantener el equilibrio
Mantener los niveles de electrolitos bajo control comienza con dos cosas: una buena hidratación y una dieta que incluya una variedad de alimentos ricos en minerales. Intente consumir de 2,5 a 3,5 litros de líquido por día para los hombres y de 2 a 2,5 litros para las mujeres. Necesitarás aún más si estás activo o hace calor afuera.
No esperes a tener sed para beber. En su lugar, hidrátese de manera constante a lo largo del día y aumente su consumo antes y después del ejercicio. Si estás haciendo ejercicio, usa una estrategia inteligente para hidratarte:
- Antes del ejercicio: Beba de 500 a 600 ml (aproximadamente 17 a 20 onzas) de agua 2 a 3 horas antes de la actividad. Añade una pizca de sal marina si piensas sudar mucho.
- Durante el ejercicio: sorba de 200 a 300 ml cada 10 a 20 minutos. Para entrenamientos de más de una hora, elige una bebida con sodio (400 a 1150 mg/L), potasio (78 a 250 mg/L) y algunos carbohidratos (concentración del 4 al 8%) para ayudar con la energía y la absorción.
- Después del entrenamiento: rehidrate con 1,5 veces el líquido perdido. Si no estás seguro de cuánto has perdido, una buena regla general es pesarte antes y después de hacer ejercicio intenso.
Los alimentos integrales siguen siendo la mejor fuente de electrolitos. Agregue más pepinillos, aceitunas y nueces saladas para obtener sodio. Los plátanos, las patatas y el agua de coco te ayudarán a obtener suficiente potasio. Encontrará magnesio en las semillas de calabaza, el chocolate negro y los frijoles negros. Para obtener calcio, busque alimentos como el yogur griego, el tofu y la col rizada.
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